Quiénes somos  | Qué publicamos  | Distribuidores  |  Comprar     |   Contactar    Talleres para Maestros  |   Blog

 

 

 

 

Portada
Catálogo
En el Tintero
Fondo Critico
Presentaciones
Perfiles
De Nuestro Catálogo
Premio Novela
Registro
Archivo


 

Boletín

 

 Blog Plaza Mayor
  • Noticias
  • Mundo literario
  • Astrolabio
  • Abrapalabra
  • En imágenes
  • Comentarios
  • Más»



 

Boletín
  Lo Nuevo


 

Archivo Boletín
 

Archivo

         
 

Boletín de la Editorial Plaza Mayor
29 de Febrero de 2004
Presidenta: Patricia Gutiérrez
www.editorialplazamayor.com

 

INDICE

/ PREVISIONES Y REALIDAD DE NUESTRA PRESENCIA EN LA FERIA INTERNACIONAL
DEL LIBRO DE LA HABANA.

-CUBA: El amor har  perdurable la libertad.
(Palabras introductorias de Patricia Gutiérrez, presidenta de la Editorial
Plaza Mayor).
-Palabras de Gregorio Ortega en la presentaci¢n de Cundo Macao, Premio de Novela
Plaza Mayor 2003.
-Palabras de F‚lix Contreras. Obra: Yo conocí al Benny Moré.
-Palabras de Alejandro Aguilar. Obra: "La desobediencia".
-Palabras de Ram¢n Alejandro sobre "La desobediencia", de Alejandro Aguilar.
-Palabras de Luis Manuel Garc¡a M‚ndez. Obra: "El ‚xito del tigre".
-Palabras de Antonio Alvarez Gil. Obra: "Las largas horas de la noche".


//NOTICIAS
Debatir n temas de multiculturalismo y Educaci¢n.


///COMENTARIOS
Sobre el acceso al sentido

////ANALES LITERARIOS
El genio y la posteridad

/////ABRAPALABRA
Palabras de acentuaci¢n indistinta


//////ASTROLABIO
Paseos literarios por el universo web.

-Proclaman en Barcelona el 2005 como A¤o del Libro y la Lectura.
-Recoge Enlaorilla.net nuevas sinopsis y fragmentos de obras de la joven literatura
puertorrique¤a: Angel L. Matos, Ana Mar¡a Fuster, Ilia Correa, Nicole Delgado,
Guillermo Rebollo-Gil y Jonathan Berrios.
-Publican homenaje a David Cherici n, escritor cubano de literatura infantil.
-"Flores desechables. ¨Prostituci¢n en Cuba?", libro de Rosa Miriam Elizalde.
Ediciones Abril.
-"La lengua espa¤ola en los Estados Unidos", libro de Sergio Vald‚s Bernal y Nuria
Gregori Torada. Editorial Academia.
-Ra£l Zurita, Premio Nacional de Literatura en Chile en el 2000, es presentado en sus
poemas, su vida y obra, por la p gina de Poes¡a Contempor nea del Instituto Cervantes.
-Publica Librinsula entrevista con Jos‚ Saramago, en su edici¢n del 20 de febrero.
-El lenguaje t‚cnico en el espa¤ol de la Internet.
-Convocatorias a los premios YoEscribo.com (novela), Puente azul (poes¡a) y Los Cachorros
(relato), hasta marzo; y Cucalamb‚ (d‚cima escrita), hasta abril.
-Convocatoria al X Premio de Lengua de Trapo, de Narrativa, hasta abril.
-Convocatoria al Concurso Internacional de Cuentos de Ciencia Ficci¢n, Tauzero 2004,
hasta mayo.

____________________


/PREVISIONES Y REALIDAD DE NUESTRA PRESENCIA EN LA FERIA INTERNACIONAL
DEL LIBRO DE LA HABANA.


La reci‚n clausurada Feria Internacional del Libro de La Habana ha sido una vez m s
otra oportunidad para aproximar los libros de nuestra Colecci¢n Cultura Cubana
a su contexto natural de receptividad. A esto va la Editorial Plaza Mayor a la Feria
habanera, como a las dem s fiestas de la literatura.

El gozo que leg¡timamente nos proporciona este saldo pudo aflorar sobre los escarceos
de diversa ¡ndole que gravitaron como escollos ante nuestras gestiones. En un evento
literario protagonizado evidentemente por el trasfondo pol¡tico era inevitable que
algunos reparos nuestros, expuestos por rigor y con honestidad, fueran enmarcados en
ese contexto. Eran previsibles adem s las rutinas informativas alrededor de nuestra
presencia, nuestros autores y nuestros libros: el silencio sobre Plaza Mayor en los
medios cubanos, y el destaque s¢lo de lo inc¢modo en los medios extranjeros.

La Editorial Plaza Mayor no es una instancia censora, aunque s¡ evaluadora
y responsable de la calidad literaria de lo que publica y distribuye, ni es una
dependencia o partido pol¡tico, por m s que tengamos como todo ente social una postura
y un criterio de esa ¡ndole.

Guiados por el h bito del di logo intelectual caracter¡stico en eventos como este,
asi como por el respeto del derecho a la expresi¢n que debe tener todo ciudadano
independientemente de sus posiciones partidistas, invitamos a los autores de nuestros
libros m s recientes a participar con nosotros en esta Feria que sin dudas es importante,
concurrida por la poblaci¢n cubana y de alto valor cultural.

All¡ se expresaron los autores de nuestra colecci¢n, o fueron le¡das ¡ntegramente
las palabras de los que por uno u otro motivo no estuvieron presentes. Es un gesto
natural y com£n, y no un subterfugio de Plaza Mayor para complacer ideas pol¡ticas
de ning£n bando. Un gesto que ni siquiera pretende respaldar o rechazar en s¡ todo
lo expresado en las presentaciones de nuestros libros. Nuestra posici¢n espec¡fica
queda expuesta en las palabras "Cuba: el amor har  perdurable la libertad".

Es, por cierto, una posici¢n ajena a las insinuaciones de que nuestro soporte
econ¢mico estuviera ama¤ado por la CIA, como se pretendi¢ en alg£n momento, o por
la Fundaci¢n Nacional Cubano Americana, como se ha pretendido esta vez. No vale
la pena responder esta clase de infundios brotados en la histeria que a fuerza
de batallar con enemigos reales termina invent ndolos.

M s bien sonre¡mos cuando este episodio nos ha hecho recordar los infundios similares
utilizados en Miami para congelar la cuenta bancaria del movimiento Cambio Cubano,
que preside mi padre, Eloy Guti‚rrez Menoyo, una vez que ‚l decidi¢ regresar a vivir
a Cuba, que es tan suya como de todos los cubanos. Huelgan m s comentarios...

Para una clara interpretaci¢n de ese saldo que nos satisface tras haber participado
en la Feria Internacional del Libro de La Habana, recogemos en esta edici¢n de
nuestro bolet¡n las versiones textuales que fueron le¡das en la sesi¢n dedicada
a presentar los nuevos t¡tulos de la Editorial Plaza Mayor.

Si hiciera falta una definici¢n m s concreta de intenciones, est  a la vista:
participaci¢n, transparencia, honestidad y capacidad para intercambiar ideas con
cualquier interlocutor. Cualidades todas que nos leg¢ Jos‚ Mart¡. No lo citemos,
imit‚moslo.

Patricia Guti‚rrez.


CUBA: EL AMOR HARA PERDURABLE LA LIBERTAD
ÿ

Hace apenas 5 a¤os, la Colecci¢n Cultura Cubana no era siquiera el embri¢n de una idea
abstracta. Acaso era s¢lo un sue¤o que me acechaba en las noches. Sue¤o constante como
un verso rimado, como mezcla de encanto, fastidio y desaf¡o. Por las ma¤anas, las tareas
normales de la Editorial Plaza Mayor se encargaban de ahuyentarlo de mi cabeza por unas
horas, separ ndome de aquella obsesi¢n de iniciar lo queÿ muchos me auguraron ser¡a una
empresa imposible.
ÿ
Pero la noche era puntual. Con ella, persistente y conminatorio, regresaba el sue¤o de hacer
realidad esta colecci¢n. Un d¡a, so¤ador aun m s incurable que yo, mi padre,
Eloy Guti‚rrez-Menoyo, me dijo que nunca deber¡a desestimar los sue¤os. Hoy, 4 a¤os y m s
de 27 libros despu‚s, comprendo que los sue¤os no son sino avisos que la realidad suele
emplear para ayudarnos a plasmar las cosas.
ÿ
Encontrarnos sobre el papel, hacer cada vez m s difusa la l¡nea que propone dividirnos
entre cubanos de "ac " y cubanos de "all "... he ah¡ el prop¢sito y el compromiso sobre
los que se centra la tarea de la Colecci¢n. Es tambi‚n la idea de insistir en la
preservaci¢n de lo cubano en medio de los vapuleos de la historia. Entender, insistir,
defender el concepto de que la principal conexi¢n de nuestro esp¡ritu nacional es con
su acervo, con su cultura. Reivindicarla a ella como propiedad com£n e inexpropiable,
anterior y superior a cualquier ideolog¡a o a las concepciones pol¡ticas de moda o a las
est‚ticas de turno.
ÿ
Las tormentas van y vienen, pero cada vez que el hombre se sobrepone y consigue mirar
en calma a su alrededor, descubre que lo permanente es lo que lo identifica; que tras
la lluvia las se¤ales quedan claras sobre la tierra, que nada puede confinar o detener
la creaci¢n.
ÿ
Dec¡a William Burroughs que hay una sola cosa de la que un escritor puede escribir:
"lo que est  ante sus sentidos en el momento de escribir". Exagerada tal vez, nuestro
querido Burroughs, es esta acepci¢n tan sensorial, pero suele ser por ello que los
creadores, como el animal que anticipa un sismo, nos alertan sobre la deshumanizaci¢n,
los excesos de la autoridad, la desconexi¢n que engendra la tecnolog¡a, la brutalidad
de la guerra y la urgencia constante de defender a toda costa la necesidad de libertad.
ÿ
Tengo mucho que celebrar con ustedes hoy. Sobre todo con nuestros escritores que presentan
libros. Muy especialmente con Gregorio Ortega, quien con su manuscrito "Cundo Macao"
result¢ ganador de nuestro Premio Novela Colecci¢n Cultura Cubana de Plaza Mayor, cuya
segunda convocatoria queda abierta a partir de hoy.
ÿ
He aqu¡, con estas noticias, una intersecci¢n de estilos diversos, un ejercicio colectivo,
pero libre y asim‚trico, de un grupo de autores que no responden, necesariamente,
a una visi¢n te¢rica homog‚nea, pero que s¡ responden a Cuba, a lo cubano, a lo mejor
de nuestra cultura. Eso, me parece, es lo que debe primar, promover y animar toda
iniciativa cultural que se respete en su libertad creativa y en el amor por esta tierra.
ÿ
Sin embargo, en la novela "Las voces y los ecos", de Aida Bahr, en la obra "Yo conoc¡
a Benny Mor‚", de F‚lix Contreras, en las novelas de Alejandro Aguilar, de Antonio Alvarez
Gil y de Gregorio Ortega, "La desobediencia",ÿ "Las largas horas de la noche" y "Cundo Macao";
o en lo que recoge Ram¢n Fajardo en la biograf¡a "Yo ser‚ la tentaci¢n. Mar¡a de los
Angeles Santana", que presentaremos el pr¢ximo lunes -OJO: EN EL TEATRO AMADEO ROLDAN
y no en la sala de conciertos de la Bas¡lica y Convento de San Francisco de As¡s como
todav¡a se sigue anunciando en algunos medios de prensa-, existe un continuum de
la cubanidad que no es un supuesto insignificante, sino una manera de expresar una esencia,
de proyectarla y constatarla: la esencia de lo nuestro, de lo cubano, de nuestra
cubanidad.
ÿ
Se hace entonces dif¡cil comprender que existieran aprensiones de esta parte. Pero hubo
aprensiones de esta parte.
ÿ
Suficientes en cuanto a un detalle que ya casi consideramos una regularidad, una
peculiaridad de nuestra participaci¢n en estas ferias de La Habana: cada a¤o debemos
sacrificar la promoci¢n libre y natural de alguno de nuestros libros y autores por motivos
absurdos y hasta irracionales, todos extraliterarios.
ÿ
Suficientes en cuanto a la exigencia que nos hacen del cumplimiento estricto de normas
y otros asuntos contractuales, mientras asistimos asombrados a la publicaci¢n, distribuci¢n
y venta de una obra de nuestro cat logo editorial, cuyos derechos mundiales pertenecen
en exclusiva a Plaza Mayor, sin que siquiera haya existido una ronda de acuerdo entre
la editorial Letras Cubanas, el autor y nosotros, tal y como lo establece una cl usula
del contrato firmado para esa obra.
ÿ
Suficientes en cuanto a la ya larga lista de presiones, consejos para que abandonen
esta Colecci¢n, cr¡ticas y hasta estigmas y etiquetas politizantes que reciben (y sufren)
muchos de nuestros autores, colaboradores y amigos simplemente porque han puesto su talento
y sus valiosas obras en nuestras manos y han entregado su coraz¢n de cubanos hermanos
a nuestro proyecto editorial, que hasta ahora ha ido ofreciendo, una tras otra, s¢lidas
pruebas de ser una seria e interesante aportaci¢n a la Cultura Cubana, como bien lo dice
el t¡tulo de esta Colecci¢n.
ÿ
Suficientes en cuanto a Luis Manuel Garc¡a, autor del libro de relatos "El ‚xito del tigre".
Suficientes aprensiones como para que no se le permitiera venir a esta feria, aunque
manifest¢ desde el primer momento su disposici¢n de estar aqu¡ con nosotros. Algo parecido,
aunque de otras tonalidades, hubo de ocurrirme recientemente en la Feria del Libro de Miami,
el pasado mes de noviembre de 2003.

Fue un momento francamente surrealista, que me record¢ aquello que dijo Mark Twain:
"En Am‚rica, como en cualquier parte, la libertad de expresi¢n es un derecho que se otorga
a los muertos".
ÿ
Pero esa es otra historia...
ÿ
Ahora, s¡ les contar‚ lo que ocurri¢ aqu¡: "El ‚xito del tigre" re£ne 19 relatos
pol¡ticamente inofensivos. Este tigre no est  al acecho ni salta a la yugular de
la pol¡tica; pero en una decisi¢n sistem tica, se me inform¢ que Luis Manuel Garc¡a
"no ser¡a invitado a La Habana por cuanto laboraba en la revista "Encuentro", que
se publica en Madrid".
ÿ
Perm¡taseme protestar, en nombre de este valioso autor, joven ganador precisamente en este
mismo pa¡s del premio Casa de las Am‚ricas de cuento 1990 con "Habanecer", que recibi¢
tambi‚n el Premio Nacional de la Cr¡tica; y protestar no s¢lo en su nombre, sino tambi‚n
porque me parece digno y oportuno dejar de mi parte un testimonio de tristeza, inconformidad
y reclamo.
ÿ
¨Cu l era la finalidad o el objetivo de este rechazo? ¨Qu‚ l¢gica explica que se permita
que traigamos el libro, pero se excluya al escritor? Los creadores cubanos siguen encarando
un reto, prolongado a lo largo de varias d‚cadas de revoluci¢n: es el compromiso de asumir
su independencia revolucionariamente.
ÿ
Que Luis Manuel Garc¡a sea jefe de redacci¢n de "Encuentro", podr¡a haber sido una discutible,
pero brev¡sima nota biobibliogr fica. Al centro de la cuesti¢n, eso s¡, quedan por dem s
incontables motivaciones y consecuencias traum ticas en torno a nuestra reciente y dolorosa
fragmentaci¢n como pa¡s. Esas est n por resolverse. Pero de esa fatigosa b£squeda, de ese
ahondamiento sobre lo que nos ha dividido, no deber¡a derivarse esa suerte de actitud paranoica
que puede a veces limitar y hasta devorar la propia capacidad de creaci¢n entre nosotros.
No deber  nunca, no debi¢ jam s, obstaculizar la cultura y atomizarnos como gente. ¨Se pens¢
tal vez que Luis Manuel Garc¡a forma parte de extra¤os intereses organizados? ¨Por qu‚ temerle
a este manso tigre literario?
ÿ
Hermanos, los invito a una tregua. Basta de denunciarnos y renunciarnos los unos a los otros.
Basta de descreimientos y castigos. Basta de suprimirnos. Reconozc monos. Confront‚monos.
Hag moslo con respeto y terminaremos entendiendo que hay mucho sobre lo que aceptarnos.
ÿ
Una verdad puede afirmarse: en Cuba, para los cubanos todos, ya casi nada es "a-p-o-l-¡-t-i-c-o"..
Esta verdad puede sonar muy dura, pero la digo aqu¡, no como una queja, sino como resultado
de un an lisis de un largo proceso hist¢rico que tiene sus inicios con F‚lix Varela,
Domingo del Monte, Jos‚ de la Luz y Caballero y Jos‚ Mart¡. Proceso que posteriormente
ha continuado; no piensen que solamente en la isla, sino tambi‚n, y por muchos pensadores,
en el exilio. Podr  sonar como una verdad crispante pero no me quedo atr s en aceptar
la propia profundizaci¢n ideol¢gica que el proceso revolucionario de 1959 nos ha hecho alcanzar.
ÿ
¨Qu‚ se teme entonces? ¨La introducci¢n de alg£n virus anti cubano? Los creadores no est n para
ser vir¢logos y no existe todav¡a la pandemia que pueda inocular y vencer nuestro sano sentido
de Naci¢n. Por supuesto que son muchos los obst culos y asedios a los que Cuba se ver  enfrentada
siempre. Hoy, m s que nunca, y ma¤ana tambi‚n quiz s tenga que ser as¡ en el caso de un pa¡s
como el nuestro.
ÿ
No constituye una revelaci¢n reconocer que existe un af n hegem¢nico en ciertos sectores
del gran vecino y puede que exista una exigua pero vociferante y poderosa poblaci¢n anexionista.
Y si continuamos mirando en derredor, veremos que est  la llamada globalizaci¢n, que en buena
medida tiende a deformar, arrasar y a homogeneizar los gustos. Es esa misma globalizaci¢n que
se propone "desimplicar" al individuo, en lugar de hacerlo protagonista de su destino.
Le¡ hace poco que en Varsovia, por ejemplo, quedan apenas tres salas de cine que exhiben
cine polaco, cine que fue cuantioso e inspirador de toda la vanguardia de otra ‚poca.
Por lo tanto, no soy tonta: conozco los peligros. Pero el proceso intelectual cubano arroja
la certeza de una conciencia forjada en los valores de la independencia, la soberan¡a
y el respeto y el amor por lo propio. Es tambi‚n, la certeza de un orgullo por una creatividad
desbordante. ­Los cubanos apostamos por lo nuestro!
ÿ
Sabemos que se nos hace imposible vivir sin analizar y comprender esa dimensi¢n pol¡tico-social
que consigue permear casi todas las cosas del pa¡s. Pero sabemos defendernos...
­Tenemos con qu‚ defendernos! ­Los cubanos sabemos apostar por lo nuestro!
ÿ
Apostamos por nuestra inteligencia y nuestra sensibilidad. Desde Fernando Ortiz hasta
Lydia Cabrera. Desde Cirilo Villaverde hasta Jos‚ Lezama Lima. Desde Alejo Carpentier hasta
Guillermo Cabrera Infante. Desde Rold n, Caturla y Benny Mor‚, hasta Aurelio de la Vega,
Chico O'Farrill y Celia Cruz. Desde Amelia Pel ez hasta Mijares, Cundo Berm£dez y Flora Fong.
No hay af n hegem¢nico de nadie que pueda subyugar o suplantar la creaci¢n y la capacidad
de pensamiento de un pueblo tan ingenioso. La Cuba que va desde Ballagas hasta Padilla,
de Agust¡n Acosta a Fina Garc¡a Marruz, e incluso hasta Zo‚ Vald‚s... Desde ayer hasta siempre.
Cuba, tierra de pensadores, pintores, poetas, bailarines, cineastas, novelistas, m£sicos...
Cuba sincr‚tica, mestiza, europea, africana, protegida por los dioses...
Y por Dios, Cuba eterna e invencible.
ÿ
Para m¡, a pesar de ese solo "reparo" que he compartido con ustedes con toda franqueza,
este es un d¡a singular. Celebro la cubanidad de esta colecci¢n y el debut de obras de autores
que aman entra¤ablemente a este pa¡s, sin que importe en algunos casos lo lejos que puedan
vivir de ‚l.
ÿ
Con ellos todos, celebro esa densidad del ideario cubano de dos siglos y canto mi optimismo
desde estas primeras fechas del siglo XXI. Optimismo de libertad. Optimismo de renovaci¢n.
Optimismo de iluminaci¢n. Optimismo de nuevas expresiones. Optimismo de revoluci¢n
en la creaci¢n.
ÿ
Entendamos, de una vez, nuestra fuerza y despertemos nuestra originalidad. Sin temor.
Sin censura. Con una fe com£n en Cuba, por encima de nuestras diferencias. O precisamente
porque de las diferencias nace la mejor expresi¢n.
ÿ
Hay un libro de Cintio Vitier cuya lectura me deslumbr¢. En ese libro fundamental, "Ese sol del
mundo moral", cuyo subt¡tulo, tan apropiado, es "Para una historia de la eticidad cubana",
uno de nuestros supremos pensadores, el inmenso Cintio Vitier, luego de discutir sobre nuestra
naci¢n en el tiempo, desde la neutralidad apol¡tica hasta el an lisis sistem tico marxista,
cita a Jos‚ de la Luz y Caballero. Es con esa cita que agradezco la tolerancia y la paciencia
de ustedes. Es con esa cita que me despido: "Que otros amen la ira y la tiran¡a: el cubano
es capaz del amor, que hace perdurable la libertad".
ÿ
Muchas gracias.
ÿ
ÿ
(Palabras de Patricia Guti‚rrez-Menoyo, presidenta de la Editorial Plaza Mayor, durante
la presentaci¢n de los nuevos t¡tulos de la Colecci¢n Cultura Cubana en la Feria Internacional
del Libro de La Habana, Sala "Jos‚ Antonio Portuondo", 13 de febrero de 2004).

____
ÿ
PALABRAS DE GREGORIO ORTEGA EN LA PRESENTACION
DE "CUNDO MACAO", PREMIO DE NOVELA PLAZA MAYOR 2003

Queridos amigos:

Tal vez algo que nos caracteriza como pueblo es la co¤a. La traemos en la sangre. Mi novela
"Cundo Macao" no pod¡a ser inmune a ella. M s all  de que el lector pueda reconocer tanto
como protagonista como escenario la ciudad de La Habana, que los retozos de la imaginaci¢n
no cesen de jugarle toda clase de malas pasadas a la severa memoria, no dejar  de toparse
con cierta co¤a. Es inevitable. Ahora que tan en boga est n las ra¡ces, que nos agobian
escudri¤ ndolas vengan o no al caso, quiero remontarme un poco en el tiempo.

El padre jesuita Juan Rogel, seg£n don Fernando Ortiz, en carta escrita en 1566 observaba:
®Y con haber muchos m s sermones que en ning£n pueblo de Indias, como tengo dicho, hay
tambi‚n otros muchos vicios p£blicos, de los cuales, cuando les dicen que se aparten,
y reprehenden, se r¡en y echan por donaire.¯ Apenas hac¡a cinco d‚cadas que hab¡a comenzado
la colonizaci¢n de Cuba, y ya los que nos visitaban se percataban en nuestra idiosincrasia
y hablan de eso que siglos m s tarde Alejo Carpentier, certero, llamar¡a la co¤a criolla.

Si el "Espejo de Paciencia", de Silvestre de Balboa, escrito a principios del siglo XVII,
se considera el inicio de nuestra literatura, se debe, entre otras cosas, a que de punta
a cabo es una estupenda co¤a. Y es que desde fecha muy temprana nuestras poblaciones
americanas, no importa su lugar de nacimiento, adquirieron en nuestras tierras rasgos
propios, que las diferenciaban. Si se desconcertaron algunos al leerlo, fue porque no
comprendieron su ya genuina y esencial cuban¡a.

Hora es ya de que hurguemos los m£ltiples matices de la co¤a en Cirilo Villaverde,
Carlos Loveira, Alejo Carpentier, Nicol s Guill‚n y Virgilio Pi¤era. Pienso que es campo
de incalculable riqueza, vasto y f‚rtil. En tiempos en que cualquier cosa se estima
®un reto¯, y no hay discurso que no abunde en esa muletilla, ser¡a £til que alg£n
ensayista de esos que se muestran tan inquietos con la famosa identidad nacional, acepte
el desaf¡o de atreverse con las numerosas vicisitudes de la co¤a, variantes que no han
alterado su sentido fundamental de coraza y escalpelo frente a condiciones adversas.

En su "Indagaci¢n del choteo" Jorge Ma¤ach procur¢ analizar la forma que adopt¢ en las
primera d‚cadas del siglo XX. Don Fernando Ortiz le busc¢ antecedentes en la manera
de ser y ciertas ceremonias de los pueblos africanos. No creo, sin embargo, que le
encontremos origen ni en el aporte de los esclavos ni en la picaresca espa¤ola, aunque
ambos afluentes la hayan nutrido. Ya a mediados de la d‚cada del treinta del siglo pasado,
Miguel de Marcos le extend¡a un certificado de defunci¢n a la trompetilla, ese alarde
ruidoso y soez, que Ra£l Roa lleg¢ a considerar una ®arma letal¯, grosera exaltaci¢n
de aquel choteo que el propio Ma¤ach consideraba en irremediable senda de extinci¢n
en 1955. Ni la desaparici¢n del choteo ni la de la trompetilla significaron la desaparici¢n
de la co¤a, s¢lo su transformaci¢n.

Espero que una posible lectura de mi novela "Cundo Macao", aunque no sea la £nica,
aporte le¤a al siempre crepitante fuego de la co¤a criolla. Porque la co¤a fue, es y ser 
siempre un componente b sico de nuestra identidad nacional, nuestra manera propia de
aguantar a pie firme vientos y aguaceros, de colocar en la picota lo que nos desangra.
No s‚ si me he extraviado en vericuetos, deb¡a s¢lo consagrarme a incitarlos a la lectura
de la novela en la presentaci¢n. Pero alguna digresi¢n suele aportar sal y picante.

Agradezco a Patricia Guti‚rrez y a su Editorial Plaza Mayor haber tomado la iniciativa
de un premio que augura importantes contribuciones a nuestra cultura. Les agradezco
la bella presentaci¢n del libro pese al corto tiempo de que dispusieron para poder
traerlo a esta Feria. El resto toca a los lectores.

____
ÿ
PALABRAS DE FLIX CONTRERAS.
OBRA: "YO CONOCI A BENNY MOR"
ÿ
Benny Mor‚ nuestro y del mundo.
ÿ
Ahora que est n de moda en La Habana los representantes, leer  estas palabras deÿ gratitud
y de celebraci¢n, mi representante Roberto Zurbano, en este stand de la Editorial Plaza Mayor
que cada a¤o la irreductible perseverancia de Patricia Guti‚rrez, creadora de la feliz
Colecci¢n Cultura Cubana, hace posible en la Feria Internacional del Libro de La Habana.
ÿ
¨Qu‚  nimo me llev¢ a armar este Libro, esta compilaci¢n? La plasmaci¢n de un testimonio
de gratitud y reconocimiento al arte del mito mayor de nuestro verbo y nuestros tambores.
ÿ
Benny Mor‚ es, perd¢n por la obviedad, una de las m s grandes alegr¡as aportadas por
la m£sica cubana al mundo o, para decirlo m s sociol¢gico, Benny es una de las esenciales
contribuciones del Caribe a la alegr¡a del mundo.
ÿ
"Yo conoc¡ a Benny Mor‚" quiere tambi‚n ser peque¤o aporte a la escasa bibliograf¡a que
sufre nuestra fascinante m£sica popular; culpa de la escasa atenci¢n que ha tenido nuestro
patrimonio sonoro por la parte de nuestros escritores e intelectuales en general, de espaldas,
en este caso, al imaginario popular que los interpela desde sus entra¤as.
ÿ
Benny fue fraguado en la rica cultura popular caribe¤a como los dos Miguelitos, Cortijo,
Matamoros, Rita, Blades, La Lupe, Celia, Tite Curet, Juan Luis, Elena, Celeste, Pablo,
Daniel, Myrta, Bola, Ismael, Celina, y a todos ellos, gracias por llevarnos por el mundo.
ÿ
F‚lix Contreras.
ÿ
____
ÿ
PALABRAS DE ALEJANDRO AGUILAR.
OBRA: "LA DESOBEDIENCIA"
ÿ
ÿ
No s‚ si el t¡tulo presente de mi novela tenga algo que ver con mi inveterada tendencia
a saltarme las reglas. Tal vez por el contrario sean las reglas las que se saltan de m¡.
Resulta cuando menos ir¢nico que la primera vez que un editor me invita a ir a "otro pa¡s"
a presentar uno de mis libros ese pa¡s sea el m¡o, y que para colmo no pueda atender
la invitaci¢n. Han sido mis personales circunstancias las que me lo han impedido
y de verdad me duele no estar ahora compartiendo con ustedes.
ÿ
Debo aclarar que "La desobediencia" es la misma novela que fue Menci¢n del Premio UNEAC 1997
bajo el titulo original de "En el mismo barco" y que nunca lleg¢ a ser publicada en Cuba.
El cambio de nombre para esta edici¢n de Plaza Mayor se debi¢ a un hallazgo de £ltimo minuto.
Justo en la v¡spera de la entrada de la obra en imprenta, cuando le¡a la £ltima p gina
de "La balsa perpetua", de Iv n de la Nuez, supe que Ediciones Siruela ya hab¡a publicado
un libro bajo aquel nombre a mediados de los 90 y en un r pido intercambio de mensajes
con Patricia, acordamos asumir el cambio de t¡tulo.
ÿ
M s all  del sino y lo cansino de tantos tropiezos en mi corta vida de escritor -apenas una
d‚cada desde que me negu‚ a hacer otra cosa que escribir y colaborar con Marianela Bo n,
mi compa¤era en la vida y el arte- hoy me siento jubiloso porque un libro m¡o pueda llegar
a los lectores. Ya antes "Paisaje de arcilla" y "Figuras tendidas" hab¡an sufrido extra¤os
tropiezos para recorrer el camino que va de las imprentas a las librer¡as.
Ahora la oportunidad se viste de lujo porque "La desobediencia" llega a la Feria de La Habana
de la mano de muy buenos amigos, personas todas ellas que merecen mi admiraci¢n y respeto.
ÿ
Patricia, por la nobleza, valent¡a y seriedad de su Colecci¢n Cultura Cubana. Amir, por su
generosidad y perseverancia como colega desde los primeros d¡as. Y Ram¢n Alejandro, por el
ser humano alucinante que es, artista muy talentoso y buen amigo como muchos hay
desperdigados bajo los cielos de Cuba y de los m s incre¡bles espacios y rincones del mundo.
ÿ
Fue Ram¢n, mi tocayo diagonal, quien supo hallar en "La desobediencia" zonas de mi propio
pensamiento que yac¡an ocultas en alguna parte del subconsciente. Nuestra amistad es breve
en el tiempo, pero por ah¡ se hab¡a ido tejiendo desde mucho antes con la intervenci¢n
de la casualidad, que como todos sabemos no existe y la mediaci¢n de amigos como
Antonio Jos‚ Ponte y Reyna Mar¡a Rodr¡guez, que de alguna manera tendieron los puentes
y estuvieron a mi lado desde mis primeros intentos en las letras. A ellos le estoy agradecido,
como a todos los aqu¡ mencionados y a otros muchos que comparten los avalares de este oficio
en el que lo m s f cil es cansarse de persistir y lo m s dif¡cil es ver la obra publicada.
Y por supuesto a ustedes, el p£blico natural de todo escritor cubano, viva donde viva,
est‚ donde est‚: mi agradecimiento sin l¡mites. ­Muchas gracias!
ÿ
Alejandro Aguilar R.
ÿ
____ ÿ
ÿ
PALABRAS DE RAMON ALEJANDRO SOBRE "LA DESOBEDIENCIA", DE ALEJANDRO AGUILAR
ÿ
Ha llegado el momento, ahora que ya se le ha dado a la faceta afrocubana de nuestra cultura
toda la atenci¢n de la que hubiera debido gozar siempre, de hacer plenamente justicia
empezando a denominamos "eurocubanos" aquellos que somos descendientes de europeos y hablar
de cultura eurocubana cuando nos referimos a ciertas obras de arte que tratan espec¡ficamente
del  mbito que nos concierne.
ÿ
Cada una de estas dos vertientes mayoritarias de nuestra cultura debe tener el mismo derecho
a ser espec¡ficamente consideradas y nada justifica que el adjetivo de cubano a secas
se refiera exclusivamente a ninguna de las dos.
ÿ
En efecto, ha habido en La Habana desde hace aproximadamente tres siglos, un estrato de la
poblaci¢n muy informado sobre el desarrollo de la cultura occidental y que ha producido obras
de arte que han seguido sucesivamente las £ltimas pautas dictadas por las ‚lites intelectuales
del primer mundo desde Par¡s, Londres o Nueva York. Teatro, literatura, pintura, m£sica culta,
han dado m£ltiples ejemplos de fecundidad creativa criolla dentro del c¢digo cultural
occidental. EL medio eurocubano o criollo tiene sus ritos, sus maneras, su propio encanto
particular, y es el caldo de cultivo de muchas de nuestras m s acabadas expresiones
como pueblo.
ÿ
El verdadero protagonista de la primera novela que publica Alejandro Aguilar, "La Desobediencia",
es justamente ese estrato social, ese  mbito cultural donde evoluciona el eurocubano, tal cual
se halla actualmente despu‚s de las grandes transformaciones que ha experimentado durante las
cuatro £ltimas d‚cadas del siglo veinte.
ÿ
La novela conjuga h bilmente dos aspectos  lgidos que caracterizan al medio eurocubano.
El primero es el de la conflictiva relaci¢n entre los intelectuales que viven en la Isla bajo
el celoso Poder Revolucionario que los apadrina y vigila con igual apremio. Los personajes
recuerdan con nostalgia los dos per¡odos de euforia libertaria en los que los artistas se han
dejado embelesar por la loca ilusi¢n de que "todo" les ser¡a posible dentro de la Revoluci¢n,
ambos seguidos por el desenga¤o inevitable para aquel que depende totalmente del apoyo ajeno
en su intento de crear.
ÿ
En las p ginas de "La Desobediencia" se refleja cabalmente el resentimiento y la frustraci¢n
que existen en los medios culturales de la isla que reprochan al Gobierno Revolucionario su
incapacidad de permitir una absoluta libertad de expresi¢n art¡stica. Estos sentimientos pasan
por alto la masiva inyecci¢n de capitales que la Revoluci¢n ha invertido en la creaci¢n
de numerosas escuelas de alt¡simo nivel, que han permitido a un gran n£mero de j¢venes
creadores formarse y vivir de su trabajo en relativa comodidad. Condici¢n muy privilegiada
compar ndola con las precarias circunstancias que enfrentan los artistas que viven en el
extranjero.
ÿ
Los dos per¡odos que los personajes de la novela recuerdan con nostalgia son, el primero,
la ilusi¢n de los a¤os sesenta justo despu‚s del triunfo revolucionario, con un apoyo a la
cultura por parte de diversas instituciones reci‚n creadas, nunca antes visto en Cuba.
El segundo es la ilusi¢n de los a¤os ochenta suscitada por la Perestroika rusa. Ambos fueron
momentos de exaltaci¢n creativa seguidos por sendos per¡odos depresivos, como el llamado
Quinquenio Gris, que fue m s bien una larga y est‚ril d‚cada, y el Per¡odo Especial
en Tiempos de Paz, que a£n se perpet£a.
ÿ
Este es el bajo continuo com£n en el  nimo de todos los personajes. El drama de unos
individuos simult neamente sobreprotegidos y condicionados por un estado paternalista
que les facilita entregarse exclusivamente a su arte, con el que quedan consecuentemente
comprometidos a la hora de publicar su obra, aunque no les resulte de su agrado. Como en
todo tipo de sociedad en cualquier parte del mundo, todo mecenazgo supone igualmente
condiciones de reciprocidad para el beneficiario.
ÿ
El segundo aspecto entrelazado en la trama es el de los intrincados mecanismos a trav‚s
de los cuales los g‚neros se hacen la guerra ancestral de la que habl¢ Baudelaire.
Alejandro Aguilar ya hab¡a esbozado su inter‚s por el tema en sus dos libros precedentes,
"Figuras Tendidas", 2000, y "Paisaje de Arcilla", 1997, publicados en Cuba. En ellos
desarrollaba una minuciosa investigaci¢n del eros criollo, los sobresaltos infantiles
y el desfloramiento de la inocencia en el end‚mico clima de promiscuidad que prevalece
en la isla desde que su idiosincrasia comenz¢ a perfilarse.

Articulaba en estos dos primeros intentos figuras elementales de complicaci¢n relacional,
del grupo y el individuo aislado, no conforme con la corriente gregaria. La intervenci¢n
de m£ltiples participantes en la triangulaci¢n de la convergencia er¢tica a trav‚s de la
confidencia o la mirada. El juego sutilmente afectuoso del verdugo y su v¡ctima, del rat¢n
y el gato con su escala de consentimiento gradual en el arte del abuso y la mutua
manipulaci¢n.
ÿ
Todo esto subyace en esta novela donde el machismo desarrolla sus anillos constrictores
entre los que las mujeres son sacrificadas fr¡amente por sus amantes, tanto para ejercer
el gusto de la dominaci¢n sensual como para conseguir el logro de ambiciones personales
matando as¡ a dos p jaros de un tiro. Las mujeres se hacen c¢mplices de este juego como
parte de un orden natural que no parece valer la pena cuestionar puesto que eventualmente
les permite conseguir un beneficio colateral igualmente interesante para ellas, tanto
en materia de disfrute como de beneficio material. Hay una simetr¡a especular entre
las situaciones amatorias y el andamiaje del poder pol¡tico que las enmarca.

Quiero decir que el equilibrio de la relaci¢n de fuerzas opuestas que da consistencia
y durabilidad a este complejo andamiaje c¡vico-cultural es justamente nuestra propia
manera de ser o idiosincrasia, que es la que determina estas formas de comportamiento
individual dentro de nuestra sociedad. Quiz s no sea un fen¢meno exclusivamente nuestro,
sino una forma local de lo que podr¡a ser un denominador com£n a muchas otras sociedades,ÿ
la relaci¢n m s o menos arm¢nica entre las diversas sociedades civiles y los estados
dentro de los que funcionan.

Pero es la manera intensamente dram tica en que Alejandro Aguilar lo describe en
"La Desobediencia" lo que le permite definir muy eficazmente nuestra manera particular
de vivir el eros. En pocos medios culturales del mundo se puede observar tan estrecha
relaci¢n entre el placer er¢tico y el ejercicio del poder como en el de la vida p£blica
cubana, y en "La Desobediencia" se pone en evidencia este hecho con magistral claridad.
ÿ
De teatro y de drama se trata, no tan solo por ser el personaje principal una personalidad
reconocida de las tablas, sino por la manera en que el autor demuestra el car cter
histri¢nico de nuestra sociabilidad. No pod¡a faltar el afeminado estridente, indispensable
en los medios culturales, ni la fiesta vehemente en la que culminan las presiones
y pasiones queÿAlejandro Aguilar entreteje sabiamente durante los dos primeros tercios
de la acci¢n.
ÿ
La explosi¢n supuestamente liberadora que no resuelve ning£n problema, sino que resulta
simple autocomplacencia de darse en espect culo inconsecuente ante el grupo. El "show"
como £nico desahogo posible ante las mismas fat¡dicas e invariables circunstancias en las
que vivimos desde que accedimos a la independencia en 1902. Todo eso ante la mirada
amablemente indiferente del importante extranjero de paso, al que necesitamos impresionar
para lograr finalmente existir, el que puede darnos ese acceso imprescindible para entrar
al anhelado Primer Mundo, hacen de "La Desobediencia" una instant nea inestimable del
estado actual de estas cosas, que son las de nuestro destino como pueblo.
ÿ
Los personajes que desarrollan su juego de seducci¢n, los artistas que utilizan a sus
amantes, los hijos que se aprovechan de las relaciones de sus padres, los funcionarios
negociando prebendas con los poderosos extranjeros que andan en pos del mango bajito,
los trapos sucios que salen a relucir en p£blico en el paroxismo clim tico y el jubilante
regodeo de los cuerpos, ya sea entre las olas del mar o entre las s banas de un lecho,
que permea con su tibia humedad cada instante del desarrollo dram tico, al son de los
ir¢nicos comentarios de la loca enroscando sus envidias a los tobillos de los atormentados
personajes, todo esto nos trae noticias frescas, nunca suficientes a nuestra avidez
de saber m s sobre la vida actual en La Habana, siempre fiel a si misma bajo cualesquiera
circunstancias, aun las actuales.
ÿ
____ÿ
ÿ
ÿ
PALABRAS DE LUIS MANUEL GARCIA MNDEZ.
OBRA: "EL XITO DEL TIGRE".
ÿ
Presentaci¢n virtual de un libro real a cargo de un autor ausente.

ÿ
Queridos lectores:
ÿ
Es un privilegio estar hoy con ustedes, porque de los 5.000 millones de lectores potenciales
que pueblan este planeta, ustedes integran los trece millones (11+2) a quienes no necesito
otorgar explicaciones adicionales, notas al pie, glosarios al final o chistes con
instrucciones. Trece millones que leen entre l¡neas, captan al vuelo los sobreentendidos
y concertan una complicidad instant nea que tanto se parece a la coautor¡a.
ÿ
El £ltimo libro cuya presentaci¢n compartimos fue a inicios de 1993 si la memoria no me
falla, en esta Isla de la que somos nativos para siempre aunque nos mudemos a lo m s
intrincado de cualquier continente, en Casa de las Am‚ricas para ser exactos. Fue "Habanecer",
otro libro de cuentos, o cuentinovela (dir¡a mi amigo Reinaldo Montero) que hab¡a obtenido
en 1990 el Premio Casa.
ÿ
Hoy nos reunimos para presentar en sociedad "El ‚xito del tigre". Un tigre que naci¢ entre
Ja‚n y Sevilla, y entre el punto final de mi £ltima novela publicada, "El restaurador de almas"
(2002), y la versi¢n final de "Utopiario" (2003) -una colecci¢n de poemas que ronda las
librer¡as ib‚ricas, aunque reposar¡a con m s comodidad en los anaqueles de La Moderna Poes¡a
(cualquiera de las dos). "El ‚xito del tigre", como "Los Forasteros" (1989), con el que
tiene una suerte de parentesco literario, carece de aquella vocaci¢n de novela invertebrada
que tuvo "Habanecer".
ÿ
Este libro consta de diecinueve historias cada una cerrada en s¡ misma, con vocaci¢n de
individualidad, no importa si naci¢ en un exabrupto de la imaginaci¢n o si fue madurando
lentamente durante meses o a¤os antes de eclosionar. Son historias que pueden suceder ahora
y aqu¡ mismo, en cualquier all  y en cualquier tiempo, o en ese all  y en ese tiempo sin
coordenadas que es la imaginaci¢n; historias que giran alrededor de cuatro grandes temas:
la edad m s peligrosa del hombre, que es su adolescencia, momento en que cuaja lo que algunos
llaman destino; la escritura, no s¢lo como oficio, sino tambi‚n como modo de vida, como
recurso para enfrentarse a los rigores y las alegr¡as de esa otra vida que sucede fuera
de las p ginas; los personajes que imprimen el sello de la homodiversidad a nuestra especie,
y que nos impiden ser una manada sin otra etiqueta personal que el ADN; y por £ltimo, varios
cuentos sobre quienes no s¢lo no hacemos la historia ni escribimos su gui¢n, sino que estamos
condenados al papel de extras.
ÿ
Pero si alg£n factor com£n transita estos cuentos es una iron¡a y un sentido del humor que
sirven de disfraz al sentido del amor-amor y, sobre todo, una enorme piedad hacia estos
personajes.
ÿ
Por eso hoy, por l¢gica, yo deber¡a estar aqu¡ presentando el libro; pero en su lugar estoy
all , es decir, en el all  que es mi aqu¡ de todos los d¡as, a 9.000 kil¢metros de ustedes,
en el Madrid aterido de febrero. Y estoy en aquel (este) all  y no en este aqu¡, porque
alguien determin¢ que esta obra y su autor son subversivos, atentan contra la moral y las
buenas costumbres, son un peligro para la patria y est n al servicio de las fuerzas
transoce nicas del Mal -Mal Afuela, como dir¡a una marinero chino.
ÿ
Claro que, pens ndolo bien, me percato de que un bar pr¢fugo huyendo a trav‚s de la ciudad
y del tiempo, es pura materia policial; que un antiguo profesor de F¡sica echado cada noche
a la mar en una c mara de cami¢n para discutirle la pesca a los tiburones del Estrecho,
no es un buen ejemplo para las nuevas generaciones; que tres muchachas evadi‚ndose de la
angustia por la puerta falsa del suicidio, no son nada edificantes; como tampoco lo es sufrir
por amor en medio de una guerra africana que no se comprende, cuando un protagonista
verdadero deber¡a explicarnos c¢mo all¡, internacionalista y proletariamente, se templ¢
el acero (el de Antillana, Eduardo, se sobreentiende). Cazadores de madrelfines, domadores
de girasoles, mujeres a las que el destino otorga una segunda oportunidad, escribas que
desatan una guerra sin cuartel tras pertrecharse en los arsenales del Ministerio de Cultura,
un critico que gana su derecho al limbo literario y un periodista que se deja devorar
para dedicarse a escribir, por fin, tras los barrotes de una jaula en el zoo, las ficciones
atragantadas en la cotidian¡a.
ÿ
Todos ellos son, cuando menos, personajes raros, cuya probidad ideol¢gica seria carne de
asamblea. Pero, un momento. El libro est  aqu¡, se distribuye, puede verse y tocarse, existe
m s all  de nuestra conciencia (en palabras del profesor Konstantinov).
De modo que:
ÿ
1) Sin que se le pueda absolver graciosamente de sus pecados, su mera presencia indica que
el libro no es tan peligroso.
ÿ
2) El inadmisible es su autor.
ÿ
Y yo sin darme cuenta. Me miro al espejo en el all  que no es aqu¡, pongo la peor cara de
inadmisible, de agente enemigo, de traidor a la patria, pero ni as¡ desaparece mi expresi¢n
de calvito padre de familia. Debe haber un error, supongo. Con esta cara no se puede ser
peligroso ni acabado de levantar.
ÿ
Posiblemente algunos funcionarios del departamento de silenciadores -important¡simos para
la industria automovil¡stica y para el recto rodar de 1a rep£blica, sin molestas
contaminaciones auditivas se han excedido en su celo. Desde luego que no es asunto de gobierno
interferir la libre circulaci¢n de libros y autores. Lejos de mi proferir tama¤a infamia.
Salvo que escriban manifiestos o tratados sobre el capital, los autores suelen ser inofensivos.
Los gobiernos, en cambio, disponen de los polic¡as y los ej‚rcitos, de las leyes, los peri¢dicos,
la TV y la radio. No tienen nada que temer de un microsc¢pico autor. Recuerdo que cuando era
ni¤o, el grande de mi barrio no tem¡a ni a las personas mayores. Y esa es una ley universal
que s¢lo tuvo una excepci¢n: cuando el grande de mi barrio cay¢ enfermo de unas fiebres,
se puso muy malito, muy d‚bil, casi lastimoso, y le entr¢ p nico de que cualquier renacuajo
de cinco a¤os derribara su curr¡culo de guapo local. Pero no es la regla y yo ignoro cu les
son los s¡ntomas cuando un gobierno enferma.
ÿ
Por eso creo que en este caso m i ausencia se debe a un malentendido que seguramente se
aclarar  antes de la pr¢xima feria. O de la otra. Deber‚ publicar un libro por feria a la
espera de mi repatriaci¢n literaria.
ÿ
Mientras, brindo desde aqu¡ con ustedes, aunque sea frente a la computadora y leyendo en los
diarios de la Isla el ‚xito de critica y p£blico que ha sido la feria, con los mejores deseos
de que una peque¤¡sima porci¢n de ese ‚xito pertenezca a este tigre, y que sea, precisamente,
el tigre que ustedes merecen.
ÿ
Luis Manuel Garc¡a M‚ndez.
Madrid, febrero, 2004

____ ÿ
ÿ
PALABRAS DE ANTONIO ALVAREZ GIL.
OBRA: "LAS LARGAS HORAS DE LA NOCHE".
ÿ
Se¤oras y se¤ores:
Compatriotas:
ÿ
Agradezco a mi editora y amiga Patricia Guti‚rrez por el gesto de ofrecerse para leer estas
palabras ante ustedes, por haber apostado por esta novela y, en definitiva, por rescatarla
del infamante regazo del olvido. Agradezco tambi‚n a Eduardo Heras Le¢n por haber
aceptado presentarla. Espero que sus inteligentes comentarios despierten en este auditorio
el deseo de conocer el libro, de leerlo y apreciarlo tanto como su autor lo ha hecho a lo largo
de estos diez a¤os de paciente espera. Con ello, sin duda, culminar  el ciclo que todo escritor
desea completar cuando se entrega a la siempre ardua y a veces ingrata tarea de crear un texto
literario.
ÿ
No quiero dejar pasar la ocasi¢n sin dedicar unas palabras de recuerdo a la persona que fue
pr cticamente la art¡fice de esta obra, a la generosa amiga que hizo nacer en m¡ el germen
de la idea, a esa gran actriz e ingeniosa directora de programas de la Televisi¢n Cubana que
fue Lilian Llerena, que Dios la tenga en su seno.
ÿ
Ahora, si me permiten, pasar‚ a explicar brevemente las causas de mi ausencia en este acto.
ÿ
Cr‚anme que no es nada agradable escribir estas palabras, las cuales deber n acompa¤ar la
presentaci¢n de mi novela "Las largan horas de la noche" en la Feria del Libro de La Habana.
Esta obra -creo que no es ocioso decirlo una vez m s-, mereci¢ en su d¡a la distinci¢n
de finalista del premio Casa' 93, y ese mismo a¤o result¢ menci¢n en el concurso de novela
de la UNEAC.
ÿ
Con esos avales, y con las recomendaciones de los jurados de ambos cert menes, fue incluida
en los planes de producci¢n de una importante editorial cubana. Por entonces me hacia mucha
ilusi¢n que fuera presentada en el centenario de la muerte del ap¢stol.

Y todo march¢ bien hasta que, al a¤o siguiente, yo sal¡ del pa¡s y, tras algunas peripecias
que no vienen al caso, pude radicarme en Estocolmo, ciudad en la que actualmente vivo.
Podr¡a abundar en las causas de mi partida de Cuba, pero creo sinceramente que no vale la pena.
Todo el que tiene que saberlo, sabe c¢mo y en qu‚ condiciones los cubanos de la "generaci¢n
del 94" fuimos a parar a Suecia.
ÿ
Al poco tiempo de mi llegada a aquel pa¡s, la novela, ya editada y lista para impresi¢n,
fue mandada a sacar de los planes de la editorial.
La obra, a pesar de no ser en lo absoluto una obra de contenido pol¡tico, resultaba de tal
modo condenada a permanecer eternamente en las gavetas de su autor. Por suerte, como pueden
ver hoy, no ha sido as¡. Sobre esto, desde luego, nunca fui informado oficialmente.
Aquella, al parecer, era la manera de castigar a una persona que hab¡a escogido para s¡ un
camino diferente al del resto de sus colegas.

Fue, ciertamente, un camino duro, sobre todo al principio, cuando sent¡a que me asfixiaba
en el seno de una cultura que no entend¡a y de un idioma en el que no pod¡a expresarme,
y mucho menos escribir cuentos o novelas. As¡, de repente y por mi af n de decidir
mi destino, me vi privado de p£blico, de editor y, sobre todo, del arma primera del creador
literario, es decir, del idioma. Pero han transcurrido diez a¤os, y la vida, que todo lo pone
en su lugar, ha hecho que "Las largas horas de la noche" regrese a Cuba y sea hoy presentada
aqu¡ ante ustedes. Desgraciadamente, ni siquiera as¡ mi pueblo, el pueblo para quien fue
escrita esta novela (cuyo protagonista, subrayo, es el H‚roe Nacional de Cuba) podr  tener
el acceso que se merece a ella. Por toda esta serie de circunstancias, no puedo estar
presente en este acto.
ÿ
Pero este motivo, con ser de mucho peso para m¡, no es el £nico que me impide participar
hoy en este evento. No podr¡a venir como si tal cosa a disfrutar de los momentos de innegables
emociones positivas que para cualquier autor depara la presentaci¢n de una obra
ante su p£blico natural. No podr¡a, repito, sabiendo que hay un grupo de compatriotas, de
colegas, que cumple largas condenas de c rcel por el hecho de hacer lo que yo puedo hacer
por no vivir en mi patria, es decir, por expresar sus puntos de vista en art¡culos y poemas,
por intentar reflejar en sus textos la realidad que los rodea, por practicar, en definitiva,
un periodismo alternativo.
ÿ
Se habla de di logo entre cubanos, de acercamiento entre los que permanecen en la patria y los
que vivimos fuera. Creo, sin embargo, que hechos como el que acabo de mencionar no posibilitan
ning£n acercamiento con los compatriotas de fuera ni de dentro del pa¡s.
Ese, a mi modo de ver, no es el camino. Como tampoco lo es el hecho de vetarle la entrada
a su patria a un colega y amigo que hoy deber¡a estar presentando su libro en esta feria,
s¢lo porque escribe sus opiniones sobre lo que ocurre en un pa¡s que es tan suyo como de
cualquiera de los aqu¡ presentes. A m¡, francamente, mis principios de solidaridad y de respeto
por las diferencias no me habr¡an permitido estar presente en este acto, no al menos en paz
con mi conciencia.
ÿ
Es duro decir que no a una invitaci¢n para visitar la patria, sobre todo cuando se vive tan
lejos y, como es mi caso, en un medio cultural y ling¡stico tan diferente al m¡o. Quiero que
sepan que me duele tremendamente no estar hoy aqu¡ en mi tierra, rodeado del calor de mis
numerosos familiares y amigos. Sepan tambi‚n que sue¤o casi cada noche con Cuba, con su gente,
con los pueblos y ciudades de mi ni¤ez y mi juventud, con las calles donde de adulto he
corrido tras las guaguas. Sepan que cada d¡a a¤oro pasar de nuevo por los lugares
donde he amado y sufrido a partes casi iguales; sepan, en fin, que sufro por este pa¡s,
y que siempre me sentir‚ orgulloso de haber nacido aqu¡, que con independencia de los giros
que pueda dar la cambiante y veleidosa pol¡tica de los gobernantes de cualquier signo,
dondequiera que me pare reclamar‚ mi derecho a ser considerado un escritor cubano y, m s que
eso, un hombre de pueblo de esta querida tierra m¡a.
ÿ
Muchas gracias.
ÿ
Antonio Alvarez Gil.
Estocolmo, enero de 2004.
ÿ
____

// NOTICIAS
Debatir n temas de multiculturalismo y Educaci¢n.

La Editorial Plaza Mayor asistir  en el mes de marzo a importantes eventos
donde ser n debatidos temas actuales alrededor de la Educaci¢n y el
multiculturalismo en circunstancias globalizadas.

El viernes 5 de marzo se efectuar  la XIV Convenci¢n Mejoramiento Profesional
y Primer Congreso de Educaci¢n Globalizada y Multicultural, en el hotel
Ponce Hilton. El Congreso tiene como tema: La Educaci¢n y la Empresa. Unidos
para transformar la sociedad.

Entre los d¡as 17 y 20 la Editorial participar  en el Encuentro Internacional
de Educaci¢n y Pensamiento, en la misma sede del Hotel Ponce Hilton, donde
este a¤o ser n debatidos los siguientes temas: "Fomento y evaluaci¢n del
desarrollo de competencias humanas en la educaci¢n general y profesional",
y "Ense¤anza y evaluaci¢n cognitiva en la educaci¢n general y profesional".

Tambi‚n ser n ofrecidas conferencias magistrales como: "tica y trascendencias,
por Enrique Duseel, de Argentina, y "Teaching for competence: The Alverno
experience", por Marcia Mentkowsky, de EEUU.



/// COMENTARIOS

Sobre el acceso al sentido:

"Las rosas resfriadas mueren en la destornillada tarde
del beso hier tico de un adi¢s azul, luengo y uniforme
torpe yo que bebo abrazos de cart¢n"...

Dylan Thomas, autor de estos versos, comentaba de sus poemas: "No los entiende
ni mi madre". En esa misma cuerda, tras escuchar a Rub‚n Dar¡o declamando:
"que p£beres can‚foras te ofendan el acanto", Garc¡a Lorca se levant¢ para pedir:
"Otra vez, por favor, que yo s¢lo he entendido el 'que'"...

//// ANALES LITERARIOS

El genio y la posteridad:

El talento matem tico de Sir Isaac Newton predomin¢ en el pensamiento cient¡fico
occidental durante siglos. Sin embargo, Newton estimaba que su obra suprema ser¡a
su interpretaci¢n del libro b¡blico de Daniel, a la que dedic¢ varios millones
de palabras en un manuscritoignorado despu‚s por la posteridad.

Fuente: Isaac Asimov, "Book of Facts".

///// ABRALABRA

Palabras de acentuaci¢n indistinta:

Existen en el lenguaje espa¤ol palabras que est n siendo indistintamente acentuadas
y cada uno de sus casos es correcto. Ejemplo:


afrodisiaco / afrodis¡aco
austriaco / austr¡aco
gladiolo / glad¡olo
maniaco / man¡aco
pediatra / ped¡atra
varice / v rice

Lo aconsejable normativamente es la uniformdidad en su uso, as¡ como la utilizaci¢n
de la forma m s aceptada o caracter¡stica de cada comunidad.

////// ASTROLABIO
Paseos literarios por el universo web.

-Proclaman en Barcelona el 2005 como A¤o del Libro y la Lectura.

L‚elo¯
http://www.e-barcelona.org/modules.php

-Recoge Enlaorilla.net nuevas sinopsis y fragmentos de obras de la joven literatura
puertorrique¤a: Angel L. Matos, Ana Mar¡a Fuster, Ilia Correa, Nicole Delgado,
Guillermo Rebollo-Gil y Jonathan Berrios.

L‚elo¯
http://www.enlaorilla.net/

-Publican homenaje a David Cherici n, escritor cubano de literatura infantil.
ÿhttp://www.relalij.com/

-"Flores desechables. ¨Prostituci¢n en Cuba?", libro de Rosa Miriam Elizalde.
Ediciones Abril.

L‚elo¯
http://laurencio.webz.cz/cubanos/elizalde/index.htm

-"La lengua espa¤ola en los Estados Unidos", libro de Sergio Vald‚s Bernal
y Nuria Gregori Torada. Editorial Academia.

L‚elo¯
http://laurencio.webz.cz/cubanos/linguistica/eeuu.htm

-Ra£l Zurita, Premio Nacional de Literatura en Chile en el 2000,ÿes presentado
en sus poemas, su vida y obra, por la p gina de Poes¡a Contempor nea del Instituto
Cervantes.

L‚elo¯
http://www.cervantesvirtual.com/portal/poesia/zurita/autor.shtml

-Publica Librinsula entrevista con Jos‚ Saramago, en su edici¢n del 20 de febrero.
ÿ
L‚elo¯
http://www.bnjm.cu/librinsula/2004/febrero/07/entrevistas/entrevistas16.htm

-El lenguaje t‚cnico en el espa¤ol de la Internet.

L‚elo¯
http://www.elcastellano.org/alberto.html

-Convocatorias a los premios YoEscribo.com (novela),ÿ Surcos (poes¡a),
Los Cachorros (relato), hasta marzo del 2004; y Cucalamb‚ (d‚cima escrita), hasta
abril:

Novela¯
http://www.estandarte.com/concursos/bases/040329yoescribo.shtml

Poes¡a¯
http://www.estandarte.com/concursos/bases/040321surcos.shtml

Relato¯
http://www.estandarte.com/concursos/bases/040330loscachorros.shtml

D‚cima escrita¯
http://www.estandarte.com/concursos/bases/040430cucalambe.shtml

-Convocatoria al X Premio de Lengua de Trapo, de Narrativa, hasta abril del 2004.

L‚elo¯
http://www.stardustcf.com/concursos_literarios.asp?#230

-Convocatoria al Concurso Internacional de Cuentos de Ciencia Ficci¢n, Tauzero 2004,
hasta mayo.

L‚elo¯ http://www.stardustcf.com/concursos_literarios.asp?#240


_____________________

CONTACTENOS:

Direcci¢n postal: Avenida Ponce de Le¢n 1500, Local 2, El Cinco, San Juan,
Puerto Rico 00926.

Apartado postal: PO Box 3148, Guaynabo PR 00970-3148

Tel‚fono: (787) 764-0455
Fax: (787) 764-0465

Ventas: ordene por tel‚fono, por fax o por correo electr¢nico a:
ventas@editorialplamayor.com
Pague con cheque, giro postal, Visa o Mastercard.Los gastos de flete se cotizan
seg£n el peso. Hacemos descuentos especiales a bibliotecarios, instituciones,
librer¡as y distribuidores.

SUSCRIBIRSE: plazamayor@aweber.com
BORRARSE: siga las instrucciones al final de la p gina.

(c) Editorial Plaza Mayor 2004.



 

[Subir]

 

Portada | Catálogo |  Expedientes  |  Colecciones  |  En el Tintero |   Fondo Crítico   |  Archivo 
          Quiénes Somos  |
Qué publicamos   | Distribuidores  |  Comprar Contactar

Términos de Uso   |   Política de Privacidad


© 1990-2011  Editorial Plaza Mayor
Alojamiento y Diseño por All Internet Services